Se fue mi celular y entendí que normalizamos la delincuencia
Cuando me compré mi último celular pensé en que no
debería ser tan caro porque me iba a doler cuando me lo robarán. Desde ahí
notas que una personas que se compra algo ya está predispuesto a que le robarán
en cualquier parte de Lima. Ya sabemos que la inseguridad está elevada a la máxima
potencia, pero eso no quita que cuando te arranchan tus pertenecías o te
apuntan para que entregues tus cosas no sientas frustración, y hasta le desees lo
peor a la persona que lo hace.
Hoy me tocó a mí, luego de mucho me hurtan algo, y es que
usualmente soy muy cuidadosa, pero hoy me equivoqué, me confié durante un par de segundos. Pero no negaré que más que perder mi celular y mis recuerdos dentro de
él, me hizo sentirme indignada que al comentarlo (porque debo avisar que estaré
incomunicada) todos me decían que era mi culpa, que los celulares ni se deben
sacar en la calle y que debemos andar con miedo cada vez que respondemos una llamada y alguien se te acerca. Me dio rabia saber, que yo debo sentir miedo
y no puedo hacer nada para cambiarlo, y encima si me quitan un objeto que me
compré con mi esfuerzo es porque me lo busqué.
Pero obvio es no cambiará con nada, porque lo que mueve
el mercado de los celulares robados son las personas que compran equipos baratos
y sin identificación. Porque las autoridades pueden capturar a un ladrón de
celulares, pero sí este celular no cuesta más de 850 soles, o si el ladrón te
lo quitó sin violentarte, no puedes hacer mucho porque solo fue una falta contra
el patrimonio que se sanciona con un máximo de 120 jornadas de prestación de
servicios a la comunidad o con un máximo de 180 días multa.
Pero siendo
realistas, en Perú ¿quién hace servicio comunitario o paga sus multas?. En pocas
palabras, un ladrón puede seguir robando mientras cumpla las normas
establecidas por la ley y nadie fiscalice sus sanciones.
Es gracioso saber que un delincuente de este tipo tiene
que reincidir para que vaya a la cárcel, porque lo cierto es que hay tantas
personas asaltadas que no se toman la molestia de denunciar, ya que es más
cómodo seguir con su vida y superar la perdida. Además de que no confían en las
autoridades y sienten molesto asistir a una comisaría por un robo, algo que
está tan normalizado.
Luego de lo que me pasó leí y me enteré que el robo de
celulares en su mayoría está calificado como hurto agravado, y me topé con el caso de una joven que tuvo la suerte de recuperar su equipo y hacerle juicio al ladrón, pero claro con los argumentos él sujeto obtuvo pena suspendida y el
deber de pagar una reparación civil.
Opiniones en contra o a favor sobre la sentencia hay
muchos, pero es hora de pensar en soluciones a casos similares o con menos
suerte.
Me pregunto ¿cómo sancionar a los delincuentes para que se reformen? Es un reto, que
creo va más por el trabajo psicológico, el servicio comunitario efectivo y la visibilización
de su delito. Creo que a un ladrón la pensará mejor antes, si es que sabe que
todos le damos la importancia a lo que hace; si los afectados denuncian, si las
autoridades buscan sanciones efectivas, y si la sociedad empieza a contrarrestar
la normalización de la delincuencia.



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