La Hora Final: Arte para recordar la historia
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| Se estrenó el 14 de setiembre del 2017. |
En su primera semana la película La Hora Final de Eduardo Mendoza logró llevar a 105,300 espectadores a las salas de cine, hecho que sorprendió al director y a los integrantes de la producción, entre ellos los protagonistas Pietro Sibille y Nidia Bermejo.
Esta conquista es merecida, pues la película supo lograr lo que pocas películas peruanas logran, entretener con una historia y dar un mensaje de reflexión y orgullo para los peruanos.
Para quienes vivieron el terrorismo, el filme deja un sensación de justicia, sin embargo, para quienes no vivimos el estruendo de los coches bombas, ni sentimos la impotencia y horror al oír Sendero Lunimoso, fue revelador.
Los 25 años que han pasado desde la captura de Abimael Guzmán, ha llegado a ser tema de libros y tuvo gran cobertura por la prensa. Pero verla en pantalla grande, te deja otra sensación, una emoción indescriptible- Esta película es un buen ejemplo del crecimiento del cine peruano, que a través del arte puede ayudar a difundir hechos que deben mantenerse en la memoria de una nación.
Los Protagonistas
No podía entender como se ignoró por tanto tiempo a los verdaderos protagonistas de "la captura del siglo", lo integrantes del GEIN. Antes había escuchado de ellos pero nunca me puse a meditar quiénes eran o qué vivieron para demostrar que la violencia no se enfrenta con más violencia, sino con inteligencia. Como lo dice la frase, que para mi marcó la narración: "Investigar para detener, no detener para investigar"
La cobertura de los medios por el estreno de la película le permitió a Eduardo Mendoza señalar que la historia de ficción que escribió se basa en hechos reales que vivieron los integrantes del GEIN, su labor y dificultades, su frustración por no recibir apoyo en la búsqueda de lo que muchos consideraban un fantasmas, y la satisfacción que sintieron tras la captura del "Cachetón".
Una Muestra de Arte
Un poco de cada realidad vivida es lo que representa La Hora Final. Con esto me refiero a que nos muestra personajes con orígenes diferentes que compartieron el temor a la violencia de Sendero Luminoso. Ante ello, algunos huyeron, resignaron y otros, como Carlos Zambrano y Gabriela Coronado, enfrentaron la situación buscando una solución con esperanza.
Esa esperanza que algunos no perdieron, esa fe de que todo terminaría en algún momento, es lo que nos muestra la historia, que además de tener una narrativa policial bastante cuidadosa para no alejarse de los hechos, nos permite encariñarnos con los dos protagonistas.
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| Zambrano y Coronado durante su labor de vigilancia. |
Hubiera sido ideal conocer un poco más de los otros personajes del GEIN que contribuyeron a la captura de Abimael, profundizar el entorno político en que se desarrolla la trama, y quizá darle un final más detallado, también es bueno saber que la película no debía ser un retrato exacto de lo que pasó o debía llenar nuestras expectativas, lo que tenía que lograr era dejarte una sensación de satisfacción y una pisca de curiosidad por conocer más sobre la historia de nuestra patria.
Otro punto a resaltar es la música que se escogió para la cinta, la inclusión del quechua y otros matices andinos a la misma fueron crucial para contextualizar. La fotografía en escenas con sombras fue una bonita forma de cuidar que la historia no se desvié de su objetivo. De otro lado, la comedia fue muy acertada para ser un thiller policial, diría que hasta suma puntos para ser una película que muchos querrán volver a ver.
¡Qué tal representación!, es la frase que me vino a la mente mientras escuchaba Bandera (Chicha Morais), la canción de cierre de la película. Sentada en la butaca, desee que el trabajo de Eduardo Mendoza llegará a la mayor cantidad de peruanos, para que conozcan y se interesen por un pasado que sucedió hace unos cuantos años, pero que algunos no conocen y otros ya olvidaron.



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