El Montesinos de Miguel Iza


La película fue dirigida y producida por Eduardo Guillot.

Hace unas semanas fui con una amiga a ver Caiga quien caiga (2018), la película que adaptó la obra de José Ugaz, ex procurador Ad Hoc del Estado que escribió sobre los últimos días del tercer gobierno de Fujimori en el 2000.

Aunque aún no leí el libro, me motivaba ver el filme porque me comentaron que la interpretación de Montesinos, hecha por Miguel Iza, era lo mejor. Los comentarios no fueron para menos, la película no fue tan genial como el proceso de metamorfosis que sufrió el exasesor, que inició ostentando su poder desde el SIN y terminó siendo capturado en Venezuela donde estaba escondido en un cuartucho.

Iza nos muestra a un Montesinos más humano, algo que no pude haberme imaginado nunca por la forma en que el Doc se ha comportado en sus juicios transmitidos por los noticiarios; esa mirada que demuestra que se siente superior a los demás.

Pero analizándolo mejor, quizá fue cierta esa desesperación y frustración que se ve en la pantalla grande, primero, cuando se le niega el asilo en Panamá y, segundo, cuando se queda solo, sin todas las conexiones y aliados que había cosechado a lo largo de los años.


Ganó el Concurso Nacional de Proyectos de Distribución de Largometraje 2018 del Ministerio de Cultura.

Solo en ese momento Vladimiro entendió que no le servía de mucho su dinero, porque su nombre estaba entre los más buscados internacionalmente, su credibilidad en Perú se había desmoronado ante las pruebas de sus actos corruptos, y ya no tenía poder, porque no con taba con el apoyo de Alberto Fujimori.

Aunque siempre es satisfactorio ver que un antagonista cae, la lamentable la imagen del Doc se potencializó por la interpretación de Iza. Esto también me generó muchas preguntas: ¿qué tan buena era la relación entre él y el presidente para que se traicionen? ¿Ambos planeaban los delitos que cometían desde el poder? ¿Era Montesinos el titiritero tras Fujimori o al revés? Creo que para resolver esto debería leer más libros que traten de ese gobierno, y también debería ver más pelis similares, como La hora final.

Cabe resaltar que a mi amiga no le gustó mucho la otra parte de la historia, la parte de la Procuraduría, la investigación que se hizo, los periodistas implicados en el caso. No le gustó porque lo vio muy poco detallado, cortado, desordenado y tratando de encajar en la historia que se contaba de Montesinos. Sin embargo, coincidió conmigo en que sin Miguel Iza la película no hubiera tenido el éxito que tuvo en las salas de cine, y no hubiéramos visto un Vladimiro un poco más “humano”.    


El filme superó los 100 mil espectadores en su primer fin de semana.



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